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sábado, 31 de enero de 2015

Dime que no

Al abrir la puerta del cuarto de baño dentro del balneario, un hombre le interceptó la salida. Descendió la vista por aquel torso musculoso del que gotas resbalaban y un anhelo sin igual de recoger cada círculo cristalino con su lengua la estremeció y la dejó sin aliento.
—Permiso —pidió con un hilo de voz.
Sin embargo, él no se movió ni un ápice y cuando quiso rodearlo, plantó ambas manos en el marco de la entrada, sin dejarla salir.
—Adentro —ordenó con tono autoritario y que no daba lugar a replicas.
—¿Perdón? —cuestionó, desconcertada.

viernes, 29 de agosto de 2014

Mi Apolo de cabellos oscuros

                Este relato fue escrito hace tiempo para un certamen de relatos eróticos, la pauta era que fuera casi pornográfico sin perder el tinte romántico. Luego por algo que ni recuerdo nunca lo presenté, así que aquí está. También es la continuación de «Encargo olvidado», aunque como verán no es para nada naive como su primera parte. Sin embargo, debo confesar que se me hace un lío tremendo entre la diferencia de romántica erótica y erótico sin más. Por suerte este era una mezcla de ambos.

Así que ahíestaba, presenciando la boda de su mejor amiga junto a un total desconocido. Cloe le brindó una mirada de reojo mientras él atendía a la salida de los novios. Era atractivo en extremo, destilaba masculinidad, sensualidad y salvajismo. Su mente ideaba escenas de sexo crudo, jadeos, gemidos y satisfacción intensa.

martes, 19 de agosto de 2014

El padre de mi hijo

Este relato lo presenté en un blog para conmemorar el Día del Padre hace unos años, pero lamento no recordar en cuál. Si el dueño del blog lo lee, le agradecería refrescar mi memoria. 

El último profesor de su clase había faltado, por lo que había regresado antes a casa de la universidad. De todas formas estaba muy cansada, había estado estudiando para el examen que tuvo en la primera hora desde hacía varias semanas. Dejó la cartera sobre uno de los sofás del living y fue hacía su habitación. Aunque antes entró en el cuarto de su hijo.
Había unas cuantas zapatillas tiradas de forma desordenadas y un par de camisetas en un rincón. Empezó a ordenar un poco la habitación, levantó los calzados y los puso en su lugar, y justo cuando iba a recoger un cuaderno, vio un papel arrugado escondido bajo la cama. Lo recogió y abrió. Al leer lo que decía, un sudor frío le recorrió la espina dorsal.
Los invitamos a los papás a festejar su día junto a sus hijos
Él no le había dicho nada sobre un festejo por el día del padre, aunque ella tendría que haberlo esperado. El colegio siempre realizaba ese tipo de acontecimientos para unir a las familias del alumnado. ¿Por qué no le había informado?
Sin pensárselo dos veces, tomó su chaqueta y la cartera, y salió del apartamento.
Condujo como una lunática, presionaba el acelerador a fondo, no dejaba de hacer sonar la bocina como si fuera un arma sonora que pudiera hacer desaparecer a los otros automovilistas. Frenó el auto haciendo un chirrido frente a las escalinatas de la institución, bajó y corrió escaleras arriba.