viernes, 15 de febrero de 2013

Transformación inesperada

Despertó, miró en torno aun adormilada, él ya no estaba. Evidencias de la pasada velada se hallaban desperdigadas por doquier: las sabanas revueltas, la calidez en la almohada, el aroma a él, a ellos, a la excitación de ambos que aún flotaba en el aire. No obstante, las mayores pruebas se encontraban en su propio cuerpo: el hormigueo en la piel al rememorar, el enrojecimiento en donde la incipiente barba masculina la había rozado, las marcas de los besos en el cuello...
Sabía que volvería; su chaqueta, con la que la había resguardado del frío, continuaba colgada en la silla de junto. Como el fuego que todo lo arrasaba, así era él. Así arrasó él con su vida en tan solo una noche, reduciéndola a simples cenizas, para hacerla resurgir renovada, completa, más femenina que nunca por la mañana.
Ella dejó caer la cabeza sobre la almohada y se arrebujó en las sabanas mientras se desperezaba. Un tintinear de llaves provino desde la entrada y una sensual sonrisa se extendió por los labios de la joven. Sabía que volvería, el fuego los había cambiado a ambos.

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